domingo, abril 29, 2007

Carolina Ardohain "Pampita"


Keep it real

Megalópolis

Megalópolis, megalomanía, macroce falia, las tres tétricas “m” apuntan a la ciudad de México, pero también a Guadalajara, a Monterrey, a todas las que se acercan o rebasan el millón de habitantes. El fenómeno no es especialmente mexicano, lo cual no es ningún consuelo: si la urbanización se está dando en el mundo entero, de manera lenta en los últimos siglos, de manera acelerada desde la revolución industrial, si la urbanización representa sin la menor duda un progreso absoluto en la historia de la humanidad, al tomar la forma de bola de nieve incontrolable, millonaria y multimillonaria en habitantes, corre el riesgo de destruir todas las ventajas sociales y culturales de la ciudad, amén de destruir el medio ambiente, suelo, subsuelo, agua y aire.

Digo “bola de nieve” porque el crecimiento explosivo de nuestras grandes ciudades, de “la mancha urbana” (el lenguaje es revelador de lo negativo del fenómeno), ya no obedece al impulso de la industria, del comercio, de las funciones administrativas, sino se ha vuelto autónomo: el dinero va al dinero, la población va a la población, olvidando las reglas de la biología y la sabiduría de nuestros antepasados; cuando la población de la colmena es demasiado grande, un enjambre se va para fundar otra colmena; los griegos pensaban que existía un “número de oro” de ciudadanos, arriba del cual el buen funcionamiento de la “polis” estaba amenazado, y por lo mismo de sus ciudades se separaban enjambres de colonos que iban a fundar nuevas ciudades.

Todos sabemos, todos experimentamos la diferencia de la calidad de vida social entre ciudades medianas y megalópolis; la conducta de los individuos que corren el riesgo (o tienen la suerte) de ser conocidos y reconocidos es automáticamente diferente de la de los sujetos protegidos por el anonimato de la megalópolis.


Había 11 ciudades millonarias en 1980, 225 en 1990, 287 en 2003, de las cuales 40 rebasan los 5 millones de habitantes y nueve los 10 millones. No es cosa de nivel de vida, ni de sistema político, ni de civilización. De Pekín, Shangai y Tien-Tsin a México, pasando por Moscú, París, Londres y Estambul, hasta Kinshasa, Lagos, El Cairo, Mumbay, Calcuta, Río, Sao Paulo y Lima, Nueva York y Teherán, la macrocefalia es la misma, es una enfermedad grave y que no tiene remedio.

Hace poco Marcelo Ebrard, jefe de Gobierno de la “megaloMéxico”, anunció muchos proyectos interesantes, pero no habló de controlar el crecimiento de la mancha urbana. No puede ignorar la gravedad del problema, puesto que trabajaba con Manuel Camacho, regente del DF entre 1988 y 1994, puesto que en su lista de prioridades está el tratamiento de las consecuencias de la bola de nieve: problemas de transporte, vivienda, agua, seguridad. Ha de saber, lo que nadie sabe, cuál es la población de la urbe, no del Distrito Federal suyo, sino de la aglomeración urbana que se expande sobre todo el valle y sobre los estados circunvecinos, hasta llegar dentro de pocos años, nos dicen los profetas de desastres, a Cuernavaca, Puebla, Pachuca y Querétaro. Por eso se maneja indiferentemente de 20 o hasta 30 millones de hormigas humanas en nuestro enorme hormiguero.


Lo que es cierto es que la ciudad hizo más que sextuplicar en 40 años, que rebasa a Shangai y que podría compararse a Los Ángeles, con sus lujosos oasis y sus autopistas, si no fuese por el ancho cinturón de pobreza que la rodea y por el desinterés absoluto de sus habitantes por la salvación del medio ambiente. Los ricos o los clasemedieros de Los Ángeles jamás hubieran permitido la destrucción, el abandono, la transformación de las barrancas y de los ríos de las Lomas, de Bosques, de Vista Hermosa, etcétera, en zonas construidas y en colectores de aguas negras que corren a cielo abierto.


Entiendo que el jefe de Gobierno capitalino esté rebasado por la expansión del monstruo, pero no deja de ser terrorífico leer que prevén que la ciudad será la séptima mayor economía urbana del mundo en 2020. La firma de auditorías londinense Pricewaterhouse-Coopers lo anuncia con entusiasmo y es probable que nuestros munícipes comparten su alegría, tan es cierto que nos enseñaron que crecer y crecer es lo mejor.


Lo poco que queda del patrimonio pastoral y forestal, de las lagunas y de las tierras de labor del valle de México, está invadido y destruido cada día, cada hora, cada minuto, por ricos, no tan ricos, pobres y no tan pobres, con la complicidad resignada o activa de nuestras autoridades grandes y chicas. La pobre Comisión Nacional Forestal, lo único que puede hacer en esta región del país es contar los muertos: apunta religiosamente que en 2006 se perdieron 200 hectáreas de bosques en el DF; creo que es modesta o que no quiere entristecernos más.


Cuando veo el estado lamentable del Ajusco, hermoso cerro totalmente arbolado hace todavía 30 años, hasta abajo, pienso que el general Cárdenas ha de dar patadas en su tumba, él que protegió, creyó proteger, sus bosques otorgándole la categoría de parque nacional. El director regional de Conafor para el valle de México dice que lanzan un programa ProÁrbol para 2007, con “acciones integrales y no paliativas”. ¡Mucho gusto y hasta no verte, Jesús!; bueno, él se llama Alejandro, no Jesús.


Querida lectora, estimado lector, ¿tienen idea de lo que cuesta la megalomanía de nuestros constructores, arquitectos, empresarios… quizá de nosotros mismos? Hace años que Gabriel Zaid publicó que el gasto en energía eléctrica de la torre de Pemex era igual o superior al consumo de una ciudad de 20 mil habitantes. ¿Tienen idea de cuánto cuesta mandar un litro de agua a la ciudad de México, desde lugares cada día más lejanos? ¿Y cuánto cuesta proporcionarnos un kilovatio? Todo es mucho más caro que para ciudades de dimensiones razonables.

Y para colmo, si abro el periódico hoy, me entero de que la construcción de fraccionamientos ilegales está acabando con los ranchos de Zumpango donde aún se cosechan 5 mil toneladas de maíz anuales y se producen 50 mil litros de leche diarios.

viernes, abril 13, 2007

Do It For Me Now

90 años de la Batalla de Celaya


Eres de lo peor: Tropiezan los mandarines

Detrás del escándalo de la ´megabiblioteca´, un nuevo conflicto con los incondicionales de AMLO se cocina contra el presidente Calderón

Una bomba política está a punto de explotar ante los ojos de todos, y donde muchos no se han dado cuenta. Se encuentra en uno de los ámbitos menos visibles, pero de los más politizados por el activismo de las bases ante el elitismo de las cúpulas que tienen muy aceitado un añejo sistema de prebendas y privilegios. Se trata, por supuesto, del campo de la cultura, donde el director de Conaculta y máximo representante federal en la materia, Sergio Vela, ya metió al gobierno de Felipe Calderón no sólo en honduras, sino en un callejón donde se va a encontrar con su némesis, Andrés Manuel López Obrador.

El conflicto comenzó con las denuncias en torno a la Biblioteca José Vasconcelos, mejor conocida como la megabiblioteca, la máxima obra del ex presidente Vicente Fox y de su neurona anexa, Marta Sahagún, que se empecinaron en inaugurarla antes que terminara el sexenio, aunque cuatro meses después se tuviera que cerrar para terminar su construcción. Siguió con el escándalo de la autorización de sus instalaciones para un catálogo de una tienda departamental. Y ahora va rumbo a insertarse en el tradicional verano caliente, el de las negociaciones salariales con los sindicatos magisteriales.

El detonante lo activó el diputado perredista y pieza de López Obrador en el Congreso Alfonso Suárez del Real, quien presentó dos denuncias en la Secretaría de la Función Pública en contra del ex director de la biblioteca, Jorge von Ziegler, por permitir la celebración de un banquete de despedida al ex director del Canal 11 y protegido de la señora Sahagún, Julio di Bella, y del hasta muy recientemente director general de Bibliotecas de Conaculta, Saúl Juárez, por haber accedido que se prestara a una tienda departamental para una sesión fotográfica para su ropa de temporada. Juárez renunció al cargo hace unos días después de negarse a la pretensión de Vela que asumiera toda la culpa, aunque en realidad la solicitud fue autorizada por Von Ziegler y ratificada por el actual director de la megabiblioteca Ignacio Padilla, a quien mantuvo en el puesto.

Vela, que pertenece al grupo de los mandarines de la cultura en México, que son los núcleos de intelectuales que se han apropiado por décadas de ella y a través de las cúpulas impedido la renovación libre de creadores, trató de realizar un rápido control de daños con la renuncia, a presión, de Juárez. Los intelectuales, muchos de ellos defensores de Conaculta porque bajo su estructura medran, presionan, chantajean o imponen nombramientos, han estado callados. Nada debe sorprender de ellos, pero esto no significa que el episodio se cerró. Simplemente se trasladó de ámbito, al político-salarial.

Después de la denuncia empezó la movilización de los sindicatos culturales. Suárez del Real, que es vicecoordinador perredista en San Lázaro, se reunió con las delegaciones sindicales de Conaculta, y otro diputado perredista, José Antonio Almazán, los asesoró en acciones. La semana pasada tomaron un edificio de Conaculta, que motivó a Vela a pedir que la policía federal los desalojara. Cuando esto sucedió, los sindicalistas se trasladaron al edificio del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, que depende del mismo organismo, y la consigna federal fue ya no desalojarlos. El gobierno cree que los sindicalistas que están ahí saldrán de esa instalación en unos días, pero no como retiro, sino como estrategia. Conforme pasen las semanas, estiman las autoridades, irán tomando y desalojando diversas instalaciones culturales, al tiempo de ir empatando, en beligerancia creciente, con los tiempos críticos de las negociaciones salariales con el magisterio.

El affaire de la megabiblioteca ha servido como transbordador para un choque político de mayor envergadura. Las condiciones, no hay que soslayar, están creadas. La Secretaría de Educación Pública, de quien depende Conaculta, ya inició las negociaciones salariales con el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, cuyos resultados, como cada año, serán anunciados hacia el 15 de mayo. Pero cada mayo, desde hace tres décadas, los sindicatos marchan como forma de presión salarial, y algunas secciones, como la 22 de Oaxaca que pertenece a la disidencia integrada en la Coordinadora magisterial, tiene como hábito realizar un plantón en el centro de la capital oaxaqueña. El del año pasado duró casi ocho meses y se contaminó con otras fuerzas políticas que siguen exigiendo la destitución del gobernador Ulises Ruiz.

Para todos ellos habrá combustible de sobra. Los sindicatos culturales, si bien hoy en día no se encuentran en su mejor momento de cohesión, siguen siendo de los más politizados de todo el magisterio. Incorporados a la Sección 11 de la Coordinadora, en ella se concentran los sindicatos de Bellas Artes, el Instituto Nacional de Antropología e Historia y el Instituto Mexicano del Cine, con fuertes conexiones con el de la Escuela Nacional de Antropología e Historia, que ha sido la institución que albergó oficialmente al subcomandante Marcos cuando realizó sus zapatours.

La Sección 11 ha ido perdiendo peso cada año, pero como sucede en las movilizaciones políticas de alta beligerancia contra el gobierno federal, rápidamente se establecen alianzas tácticas con otros grupos como el del movimiento Francisco Villa, mejor conocido como Los Panchos Villas, y las células del Consejo General de Huelga de la UNAM, que sin importar el tamaño microscópico de sus contingentes, son enormemente combativos, activos y decididos. La Sección 9 de la Coordinadora, que también opera en el Distrito Federal, aún no se ha incorporado a las primeras movilizaciones, pero una vez ya avanzadas, difícilmente se mantendrá al margen, siendo uno de los componentes más duros del magisterio nacional, vinculada a los grupos radicales del lopezobradorismo, y que ha dado cobijo logístico en el pasado al EZLN y al EPR.

Por ahora, la estrategia no ha incorporado nueva sangre al movimiento. Tampoco la necesitan en este momento. La Sección 11 tiene, como un estímulo adicional en su lucha contra los mandarines de la cultura, una larga historia de rechazo a actitudes autoritarias de varios de los funcionarios de Conaculta, como el caso de otra protegida de Vela, Teresa Franco, que después de una tensa gestión como directora de Bellas Artes en el foxismo, colocó en el Instituto Nacional de Antropología e Historia.

Los errores en Conaculta abrieron un inesperado frente de guerra política al gobierno de Calderón frente a los sectores más radicales vinculados a López Obrador, que ha encontrado un punto vulnerable y agregador de fuerzas en las torpezas de los mandarines de la política nacional. La suma de un abuso gubernamental, más la coyuntura de conflicto magisterial y un eventual ajuste de cuentas político de López Obrador contra los intelectuales atisban lo que puede ser un verano totalmente inesperado.

domingo, abril 08, 2007

Murder

Once that you've decided on a killing,First you make a stone of your heart.And if you find that your hands are still willing,Then you can turn a murder into art....

Murder by numbers- The Police

Plato Profundo

Como Te Extraño

¿Muerte, dónde está tu victoria?

Hace unos 40 mil años que el hombre (y la mujer) sabe de la muerte, sabe que algún día tiene que morir, y la prueba de ese saber que completa nuestro carácter humano es la primera tumba, vieja precisamente de 40 mil años. Durante tantos años la sepultura fue mayoritaria a 100, a mil contra uno, y la cremación que ahora está conquistando un gran público en nuestra sociedad era, inicialmente, práctica de grandes nómadas. Pero ambas prácticas significan que el hombre (y la mujer), después de haber comido el fruto del árbol de la ciencia, sabe que morirá, tiene la conciencia muy clara de su muerte futura.


Hace 3 mil años, la empezó nuestro discurso racional, sabio, luego científico sobre la muerte, muchos milenios después de la primera tumba, la que manifiesta a la vez ese saber y, allende la muerte, una creencia en una vida que se prolonga. La muerte que es una transformación y nada más en el universo físico y en la vida animal y vegetal se transforma en mal radical, en dolor agudo para los que sobreviven al difunto -y esperan su turno-, cuando se aplica a uno de nosotros. En la revelación judeocristiana la muerte no es, como en el islam, una imperfección paradoxal de la obra de Dios, sino una consecuencia indeseada de la decisión de Adán y Eva, algo como un "daño colateral". El libro de Génesis es el único texto que responsabiliza al hombre (y a la mujer) de la muerte.


A partir de esa afirmación sorprendente, el libro de los judíos, la Biblia de los cristianos habla largamente de la muerte, nos prepara a la muerte, con todo realismo y sin misericordia. Nos habla de la descomposición, del hedor del cadáver, del oscuro silencio de la tumba. No busca una salida del lado de la reencarnación o de la mitología del doble, del nahual, sino afirma en nombre del Dios de los vivos (no de los muertos), de Abraham, de Isaac, de Jacobo, que la muerte, como salario del pecado, es un fracaso relativo de Dios, y un fracaso nuestro.


Eso en los textos más antiguos que ofrecen apenas de vez en cuando un vago consuelo; pero luego viene la manifiesta explosión del amor de Dios, a la hora del exilio de Babilonia, en las profecías del gran Ezequiel: el capítulo 37 habla del más allá de la muerte, habla de la resurrección. Esa resurrección tiene poco que ver con la idea griega de la inmortalidad que surge más o menos a la misma época. El admirable y admirado Sócrates se encuentra muy lejos del profeta hebreo, su enseñanza no tiene nada que ver con el realismo biológico de los nervios, de la carne, de la piel que vuelven a crecer sobre los huesos secos del famoso valle de Josafat.


El mensaje, la "buena nueva" de Ezequiel, lo retoma Jesús, es lo que enseñan los evangelios con el relato de la Pasión, luego de la resurrección y de la ascensión de Cristo, el primer resucitado, totalmente hombre (y mujer) y totalmente Dios. Los primeros cristianos recibieron con tranquila sencillez ese mensaje extraordinario y por eso hablan de los "hermanos difuntos que se durmieron en la paz del Señor, esperando el último día de la resurrección de la carne", día del Juicio también, pero de un juicio que ellos esperaban con tranquila confianza. El miedo, el pavor al juicio y al infierno vendrían después, como frutos amargos de otras épocas.


La muerte cristiana es realista. Cuando Jesús pide que abran el sepulcro donde está su amigo Lázaro, le contestan que el hedor va a ser terrible porque lleva varios días sepultado. Realista también la Pasión y muerte de Cristo, con ese episodio muy alejado de la serenidad de Sócrates (claro, la cicuta ingerida por el filósofo no causa los terribles dolores de la flagelación, del Vía Crucis, de la crucifixión). Tan es así que Tertuliano y sus discípulos habían suprimido del Evangelio el relato de la agonía de Cristo, para que no pareciera inferior a héroes griegos y romanos. Muchos cristianos censuran el Evangelio y se brincan lo que estorba. Así no pueden admitir que Jesús, que Dios haya dudado de Dios ("Eli, Eli, lama sabajtani", Dios, Dios, ¿por qué me abandonaste?). Prefiero Chesterton: "Nuestra religión es la buena porque es la única en la cual Dios, un instante, ha sido ateo".


La crucifixión no es sólo un acontecimiento histórico "en tiempos de Poncio Pilato"; tiene un sentido para nuestro tiempo. El "Dios ha muerto" de Federico Nietzsche es la traducción desesperada del "Dios es amor" del apóstol. Nietzsche, atacando a una Iglesia demasiado humana, decía: "Eso es en mí la conciencia cristiana afilada por el examen de conciencia que se voltea contra el cristianismo". En su larga agonía el filósofo, "nuestro pastorcito", entró en una noche de la cual no sabemos nada, pero que bien pudo ser la noche oscura de San Juan de la Cruz: "Desnudez y nada", de un sujeto que se vacía de sí mismo (muerte) para dejarse invadir por Dios (resurrección). Por lo tanto bien pudo escribir Gustavo Thibon en El cielo sin promesas. "La creación concebida como un suicidio divino por amor. Falta reanimar ese Dios muerto por nosotros, la salvación del hombre por Dios pasa por la salvación de Dios por el hombre".


Un gran historiador, J. Huizinga, se preguntaba a propósito de las representaciones realistas de la muerte en el arte cristiano de la Edad Media -y de conocer los cristos dolorosos del barroco popular mexicano, hubiera hecho la misma pregunta: ¿será verdaderamente cristiana esa fijación sobre el aspecto terrenal, biológico de la muerte?


Creo que sí. La muerte cristiana no niega ni el dolor, ni el miedo frente al misterioso vacío, ni la terrible descomposición del cuerpo. Nosotros, habitantes del siglo XXI principiante, cristianos o no, hemos perdido mucho de lo que sabían, de lo que vivían tranquilamente nuestros antepasados; no vivimos con la misma fuerza la profunda tristeza de la Semana Santa y la increíble alegría de Pascuas. No nos atrevemos a saludarnos, como los cristianos orientales, con el abrazo y la exclamación ¡Cristo ha resucitado! ¡En verdad, ha resucitado! Y sin embargo.

viernes, marzo 23, 2007

Completamente

Luis Donaldo Colosio (1950 - 1994)



Yo veo un mexico..... con hambre y con sed de justicia. Un México de gente agraviada, de gente agraviada por las distorsiones que imponen a la ley quienes deberían de servirla. De mujeres y hombres afligidos por abuso de las autoridades o por la arrogancia de las oficinas gubernamentales.

Durante el acto conmemorativo del LXV Aniversario del PRI en el Monumento a la Revolución. Marzo 6, 1994

With love from Iraq =)

¿Crisis superada?

La semana pasada el presidente Calderón declaró, al cumplir 100 días en el poder, que habían sido superados el panorama sombrío y la crisis que se vivía en el país cuando tomó posesión. Y ciertamente el panorama político luce hoy diferente de lo que lucía a fines del sexenio de Fox. Baste recordar la situación en Oaxaca, los descabezados en Guerrero y Michoacán, así como la toma del Paseo de la Reforma por los seguidores de López Obrador e incluso la amenaza del PRD de impedir la toma de protesta de Calderón. Existe pues, un sentido de "normalidad" que no existía hace cuatro o cinco meses. Sin embargo, ¿qué tan cierto es esto? Veamos.


Por un lado se encuentra la situación de seguridad pública en muchos estados del país. Si bien es cierto que los operativos policiaco-militares han inhibido las manifestaciones de violencia que se presentaban en los estados donde se intervino, al parecer la violencia está brotando en otros estados, como Tabasco, en donde el gobierno no ha intervenido. Esto es, se está conformando el llamado efecto cucaracha que consiste en que la violencia del narco se desplaza de las zonas en las que el gobierno interviene a otras regiones del país. Ciertamente, habrá que ver las cifras de las ejecuciones para poder hacer comparaciones, pero si el propósito de los operativos era mejorar la imagen del país, los nuevos brotes de violencia, pueden dar al traste con ello.


Por otro lado, está la relación del gobierno de Calderón con el PRD. En este aspecto, es evidente que el panorama ha cambiado de manera muy sensible, a pesar de que existe un sector del partido del sol azteca que insiste en llamar a Calderón "presidente espurio". Sin embargo, lo cierto es que hay una mejor comunicación entre Los Pinos y el PRD, por lo menos con los legisladores de ese partido, aunque existen todavía temas pendientes, como la reforma electoral y la permanencia del Consejo del IFE, que marcarán el tono de la relación entre ese partido y el gobierno federal.


Si eventualmente se logra una reforma político-electoral en la cual esté incluido el PRD, es probable que la relación con el gobierno de Calderón mejore.

Por lo pronto, la forma en que se dio la negociación de la urgentísima reforma del ISSSTE no apunta en esa dirección, pero habrá que esperar para ver cómo avanzan las negociaciones en otros temas.


En la parte económica el panorama luce estable aunque no está claro que las promesas de Calderón de generar empleos se vayan a cumplir pronto. Ciertamente la estabilidad macroeconómica fue uno de los mayores logros del presidente Fox y la presencia de Agustín Carstens en la Secretaría de Hacienda augura una continuidad en ese sentido. Sin embargo, no está claro que la inversión vaya a fluir a carretadas y es probable que la generación de empleos que el país necesita tome todavía algunos años.

Adicionalmente a lo anterior, existe una percepción generalizada en la población de que el gobierno de Fox fue altamente ineficiente e incluso irresponsable, lo cual genera una presión sobre el gobierno de Calderón para que haga algo al respecto. El escándalo de la megabiblioteca Vasconcelos, la cual ha sido cerrada debido a fallas estructurales así como la agonía en que se encuentra el proyecto Enciclomedia, dos de las joyas de la corona foxista, han conformado la impresión de que el gobierno anterior fue un desastre, lo cual no está muy lejos de la realidad, y ello implica que el gobierno actual debe tomar medidas para exigir el cumplimiento de responsabilidades.

Y ese es quizás el mayor reto del presidente Calderón: cambiar la imagen tan arraigada en la población de que los presidentes protegen a los gobiernos anteriores. Ciertamente no se trata de encontrar chivos expiatorios de irregularidades reales o inventadas sino simplemente de que se finquen responsabilidades de acuerdo con la ley.

Es cierto que la situación de crisis en la que vivía el país a fines de 2006 ha mejorado de manera sustancial y ello hay que atribuirlo, sin duda, a la capacidad política del presidente Calderón.

El ha sido el artífice del cambio en la percepción de la población de que hay alguien a cargo del timón del país, después de seis años en que el país se conducía por "piloto automático". Y ciertamente, este no es un logro menor.

Sin embargo, es difícil decir que ya todo camina sobre ruedas. Aunque el PRD está más dispuesto a dialogar, todavía existe una parte de la población que desconfía profundamente del gobierno de Calderón y que está convencida de que las elecciones de 2006 fueron fraudulentas. Para esa parte de la población el gobierno es sólo una red de complicidades.

Y en este sentido Calderón tiene que dar muestras de que la ley se va a aplicar parejo. Si el Presidente logra convencer a la opinión pública de que ello es así, caiga quien caiga, podemos empezar a hablar de que la crisis del 2006 ha sido, en efecto, superada.

domingo, marzo 11, 2007

oasis - acquiesce

Desde el Libano


Great Publicity




La ausencia de oposición

Felipe Calderón ha corrido con la fortuna de no tener una oposición política en las calles. No es poca cosa, considerando que literalmente tuvo que entrar por la puerta trasera para rendir protesta en el Congreso. Muchos daban por descontado un arranque accidentado y brotes de ingobernabilidad en los primeros meses. Más de algún analista planteaba la posibilidad de que las protestas generalizadas impidieran a Felipe sobrellevar su sexenio.

Lo cierto es que durante 100 días ha podido gobernar sin más contratiempo que esporádicas mantas apercibidas en controlados eventos públicos. Un visitante extranjero que hubiese constatado los escenarios incendiados de Oaxaca y Atenco, y las protestas postelectorales que reflejaban una sociedad dividida y enfrentada, podría pensar que el país es otro, apenas cinco meses después.


¿Qué sucedió? ¿Es mera fortuna, es resultado de las acciones de Calderón o una tregua engañosa? A mi juicio, es una mezcla de los tres temas anteriores y algunos más. La tregua se explica en parte por una especie de hartazgo de la mayor parte de la sociedad no politizada. Las campañas electorales habían sobrecalentado el ambiente porque apelaban a emociones y animadversiones. Pero una vez desaparecido el clima de competencia y belicosidad, los intereses de muchos coinciden en la búsqueda de estabilidad. La efervescencia social fue significativa, pero se quedó lejos de la posibilidad de desbordar el vaso (un alzamiento popular, un quiebre institucional, una insurrección generalizada). Con las protestas pasa lo que con el Alka-Seltzer: con el paso del tiempo disminuye la efervescencia. A menos que se incorporen nuevos ingredientes activadores de la burbuja de inconformidad.


Justamente, López Obrador y su equipo tienen parte de la responsabilidad de la desmovilización. Las acusaciones sobre fraude y corrupción en las casillas, el bloqueo de Reforma o su nombramiento como presidente legítimo y su gabinete de sombra desalentaron a muchos que sufragaron por su causa. Una cosa era apoyar a un candidato que estaba en favor de los pobres, y otra responder a un llamado que parecía apelar al todo o nada después del 2 de julio. Particularmente porque no había caminos viables para obtener "el todo". Los llamados de Jesusa Rodríguez para encadenarse a la puerta de una sucursal bancaria o del vocero Fernández Noroña para reventar todo acto público no parecían una vía clara para obligar al sistema a deponer a Calderón y dar el triunfo a AMLO. Eran acciones que servían quizá como desahogo de la rabia y la indignación de unos cuantos, pero muy ineficaces para canalizar políticamente a 15 millones de personas que habían votado por el tabasqueño.


Por su parte, el gobierno actuó con suficiente prudencia o precaución en momentos en que la efervescencia pudo desbordarse. No intervino contra el bloqueo de Reforma, renunció al grito en Palacio el 15 de septiembre y al desfile el 20 de noviembre. Un choque abierto y represivo entre la masa indignada y la policía en la coyuntura postelectoral podría haber cambiado la historia. Pese a la torpeza del gobierno de Fox en materia política, sus operadores supieron calcular muy bien el momento para intervenir en Oaxaca de forma que el sofocamiento no se convirtiera en una chispa que provocara mayores protestas. Sigo creyendo que, mientras no se investigue al gobernador Ulises Ruiz, esta aplicación parcial e injusta del "estado de derecho" tendrá resultados contraproducentes a largo plazo. Pero, por lo pronto, el gobierno consiguió sus propósitos inmediatos de estabilidad y desmovilización.


El resto de la explicación tiene que ver con la crisis de los partidos mismos. El PRD y el PRI han enfrentado luchas internas y reacomodos poco propicios para estar en condiciones de encabezar una oposición articulada. Las distintas fracciones y los gobernadores de cada uno han buscado negociaciones unilaterales pensando más en el provecho propio e inmediato que en una estrategia de negociación de largo aliento para imponer límites o agendas al nuevo gobierno.


Más allá de la opinión de cada cual sobre Calderón, tendremos un país mejor si el gobierno cuenta con una oposición coherente, capaz de representar los intereses de muchos sectores que están ausentes de la plataforma panista. Hay un riesgo visible de que Calderón termine siendo rehén de los grupos de poder que se sienten responsables de haberlo llevado a Los Pinos. El mayor peligro para México es que el gobierno desatienda los problemas de desigualdad y pobreza que mantienen a muchos mexicanos en situación desesperada. Podría ser una desatención con resultados incendiarios.


Una oposición efectiva y democrática ayudaría a Calderón a obtener de los grupos de poder económico las concesiones que se requieren para introducir cambios en el modelo de cara a una sociedad más justa. O dicho de otra manera, los sectores poderosos no renunciarán a ninguna porción de sus privilegios, a menos que exista una presión social que los exija políticamente. Tal exigencia sólo puede venir por dos vías: una permanente e institucional a través de la oposición democrática o una irrupción descontrolada por la vía de la inestabilidad y la insurrección.


En sus primeros tres meses, Calderón ha carecido de una oposición activa. El PRI y el PRD hasta ahora han sido obstáculos en el Congreso, pero no constituyen una presión actuante que modifique la agenda de gobierno o las políticas públicas. En lo inmediato esto representa una ventaja para Calderón. Pero a la larga, la ausencia de una oposición que represente los intereses de las mayorías inconformes podría tener consecuencias deplorables para todos. Explorar las posibilidades de que AMLO u otro actor social pueda construir una oposición útil y necesaria será materia de otra colaboración.

jueves, marzo 08, 2007

Eternal Sunshine of the Spotless Mind - amazing movie

How happy is the blameless Vestal's lot!The world forgetting, by the world forgot.Eternal sunshine of the spotless mind!Each pray'r accepted, and each wish resign'd.y